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Hermosillo, Sonora

La natura contra el celibato...

Julio 24
2017

Lo del aún padre Tomás Herrera no deja de ser pecata minuta en los poros que le han abierto a la fe católica a través de los años.

Y es que se ha luchado contra el Celibato desde tiempos inmemorables dicen los estudiosos, sin embargo, la historia más documentada sobre el tema data del año 822, cuando nació Johanna, y a su llegada en el 848 a Roma, comenzó una de las historia con más lastre que haya vivido la iglesia católica.

Le cuento, esta mujer se hizo pasar por hombre ante la negativa por ser mujer de estudiar la Biblia, así empezó su carrera como católica evangélica bajo el nombre de Johannes Anglicus, (Juan el Inglés).

Con sutil desparpajo engañó a todos, hasta llegar a la máxima silla católica, a ser Papa.

A causa de su reputación de erudita, fue presentada al papa León IV y enseguida se convirtió en su secretaria para los asuntos internacionales. En julio de 855, tras la muerte del papa, Juana se hizo elegir su sucesora con el nombre de Benedicto III o Juan VIII. Dos años después, la papisa, que disimulaba un embarazo fruto de su unión carnal con el embajador Lamberto de Sajonia, comenzó a sufrir las contracciones del parto en medio de una procesión y dio a luz en público. Según Jean de Mailly, Juana fue lapidada por el gentío enfurecido. Según Martín el Polaco, murió a consecuencia del parto.

El Celibato ha sido pisoteado constantemente por curas, monjas e incluso por una papa. Sin embargo, la iglesia católica ha procurado enterrar bajo la tierra de la vergüenza todos esos actos para ellos, impuros, que desvisten los verdaderos sentimientos carnales que todo hombre y mujer tienen por natura. 

En México tenemos la historia de Sor Juana Inés de la Cruz, (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana), una católica que se hizo famosa por su mente brillante y poemas que rayaban la perfección literata. 

Ella murió a los 44 años, no sin antes dejar manchada la creencia católica, pues fue sabido que tuvo una relación Carnal, amorosa pues, con la Virreyna María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, en la Nueva España durante los años de 1680-1686.

La iglesia una vez más se encargó de borrar mediaticamente esa relación bajo amenazas y crueldades sobre la literata mexicana.

Después, a lo largo de los años se han conocido capítulos vergonzosos de curas y religiosos. Mire usted, lo más reciente internacionalmente fue lo que el padre de Padua hizo y por lo cual es investigado, Andrea Contin (49 años) grababa las relaciones sexuales que tenía en su casa y tapaba las cintas con mantas. Nada excepcional si no fuera porque su casa era la iglesia de San Lázaro, en Padua, las mujeres eran feligresas y las mantas llevaban escrito el nombre de varios papas. A Contin lo investiga la Fiscalía italiana porprostituir a nueve mujeres.

Al menos 547 niños sufrieron abusos en el coro dirigido por el hermano del papa Benedicto XVI, según el abogado Ulrich Weber.

O cuando La Iglesia de Inglaterra admitió que ocultó los abusos sexuales de un obispo.

El autor de esos crímenes fue condenado a 32 meses de prisión, pero este febrero salió en libertad debido a una reducción de condena.

Otros casos como el del Sacerdote sueco, expulsado de la Iglesia por sus aspiraciones pornográficas en un portal de citas.

El religioso argumentó sus acciones, diciendo que había terminado una relación de muchos años y que se sentía solo.

Y por supuesto el escándalo más sonado quizá de la historia, retratado magistralmente en la cinta “Spotlight”, donde un grupo de periodistas de Globe exponen el cómo la arquidiócesis de Boston encubrió un caso de abuso de menores por parte de múltiples sacerdotes a lo largo de décadas. Aquella investigación ganó el Pulitzer, y lo que llevó el director estadounidense Thomas McCarthy a la pantalla grande, se llevó las palmas en el Oscar.

Historias se cuentan por decenas, no hoy con lo de Tomás Herrera, sino de toda la vida. El celibato es un mal que la iglesia ve como inviolable, luego, lo que el español ha hecho tendría que estar siendo investigado, pues desde que oficiaba misa en la colonia el Ranchito en los años noventa, ya se hablaba de su gusto por los niños, lo que evidentemente descobija un abuso sexual, violación y pedofilia. 

Ojalá que la iglesia retome el celibato y lo mande al sesto de basura, claro, a menos que quieran que durante los años venideros sean más niños y mujeres violadas por curas "traviesos" que le dan vuelo al sentimiento carnal, y que ven en el sexo una escapatoria a tanta pasión retenida, aunque esta sea maltratando a inocentes que jamás vuelven a ser los mismos. 

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