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Hermosillo, Sonora

Atreverse a dar un salto de fe, el reto

Junio 06
2017

Los periodistas somos escépticos por costumbre, porque así nos lo exige nuestra profesión que nos demanda estar siempre con una pregunta o una duda en la mente para poder avanzar en el proceso de encontrar la verdad de los hechos cotidianos, o al menos encontrar información que nos lleve en ese camino. 
No siempre lo logramos, no siempre expresamos esas dudas y sus respuestas, a veces por respeto humano, a veces por censura o autocensura, a veces porque creemos tener la verdad y no nos molestamos por ir más al fondo de las cosas, en fin, eso depende de cada quien y de sus circunstancias, pero quienes logran hacerlo, destacan en los medios.

Este rasgo de personalidad bastante destacado entre quienes nos dedicamos a la comunicación, se traduce precisamente en una desconfianza crónica, en mirar las cosas, los hechos y las personas siempre con suspicacia, no por malicia, sino por sistema.

Una pequeña consecuencia negativa de esta forma de ser es que ni nuestros colegas se salvan del filtro de la duda, lo que nos convierte en un gremio que hasta ahora ha adolecido de falta de unidad.

Para trabajar en conjunto se necesita de un mínimo de confianza y hasta hoy esa confianza apenas como que empieza a florecer entre algunos periodistas que nos hemos propuesto hacer un esfuerzo por buscar la unión de todo el gremio en base a las necesidades comunes.

En este esfuerzo de grupo, estamos buscando que las diferencias de opinión, de puntos de vista, de líneas editoriales, de intereses, de personalidad y de tantas cosas que nos separan, queden al margen, para privilegiar un frente común.

Queremos enfocarnos en aquellos aspectos que necesitan atención porque nos afectan a todos, a los reporteros de a pie, a los comunicadores consagrados, a los novatos y a los experimentados, a los columnistas, a los conductores de radio y televisión, a los editores y productores y en general a todos los que formamos parte de esta profesión en cada rincón de Sonora.

Sin duda el catalizador de este hecho ha sido la creciente ola de ataques a periodistas durante el 2017 y la gota que derramó el vaso fue el asesinato del periodista Javier Valdez, corresponsal de La Jornada en Sinaloa, el sexto en lo que va del presente.

Si bien es cierto que en Sonora hace mucho que no sufrimos la pérdida de algún colega comunicador y que las condiciones son, en ciertos aspectos, mejores que en otras entidades, la verdad es que no son, ni de lejos, las ideales para crecer profesionalmente, aunque hay quienes sí lo han hecho, por talento y esfuerzo personal o de equipo.

Pues bien, la unidad que un grupo de comunicadores estamos buscando va enfocada principalmente a promover acciones en común para mejorar la capacitación, la seguridad social, la protección de quienes se desempeñan al filo de la navaja, la previsión a futuro en caso de necesidades funerarias y muchas otras que el gremio tiene.

Inicialmente, el interés de quienes participamos es sacar adelante una tercia de iniciativas de ley que en la actual legislatura y en anteriores se han presentado y que por una razón u otra no han prosperado.

El camino para lograr esto apenas empieza y se antoja cuesta arriba, donde el principal reto será pasar de la desconfianza a la confianza y ponernos de acuerdo en lo que realmente es importante para el bien común del gremio.

Este esfuerzo requiere un sacrificio difícil, muy difícil. Requiere el sacrificio del propio ego, para poner en su lugar el interés común, olvidando por conveniencia el protagonismo y otros aspectos que nos separan y nos diferencian.

Construir confianza requiere de un salto de fe. No sé cuántos de los comunicadores tengan los suficientes arrestos para atreverse a darlo. Pero además no hay garantía de que tendremos éxito, porque hay muchas variables en juego. Sólo estoy seguro que vale la pena intentarlo.

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